Infovet :
Piómetra e Hiperplasia Endometrial Quística en la perra.

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Autor
Irene Ferrero - Especialista reproducción y obstetricia en Madrid
Email de contacto: contactar@ireneferrero.es
Página web: www.ireneferrero.es/especialidades_veterinaria_madrid_reproduccion_obstetricia.php
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Descripción: Piómetra e Hiperplasia Endometrial Quística en la perra

Uno de los motivos de consulta más frecuente en medicina de urgencias en el caso de las perras no castradas es la infección de útero o piómetra, que se caracteriza por el cúmulo de secreciones y pus en el interior de la matriz. Es una enfermedad grave potencialmente mortal.

¿Por qué se produce?

Infección del útero en la perra-¿Por qué se produce?

La piómetra es una enfermedad mediada por la hormona progesterona y que tiene lugar durante la fase de diestro del ciclo. Los altos niveles de progesterona favorecen la acumulación en el útero de las secreciones de las glándulas uterinas y también provoca una bajada de defensas. Las secreciones actúan como caldo de cultivo y se produce la infección bacteriana del útero, con liberación de endotoxinas y septicemia. Si el cuello del útero se mantiene abierto, las secreciones salen al exterior y hablamos de una piómetra abierta. Si el cuello del útero se mantiene cerrado, la infección queda atrapada en el interior. Hablamos entonces de piómetra cerrada y es aún más grave.

El útero suele sufrir un cambio patológico que lo predispone a la infección. Esta enfermedad subyacente se conoce como hiperplasia endometrial quística. Se cree que se debe a una respuesta uterina exagerada y anormal a la exposición repetida a la progesterona. Se produce un engrosamiento del endometrio por aumento del número y tamaño de las glándulas endometriales. La piómetra es la secuela más frecuente de la HEQ pero ésta no siempre precede a la piómetra. La HEQ también puede ser causa de infertilidad.

La piómetra suele darse en hembras adultas que ya han pasado por varios celos. Normalmente afecta a las perras enteras a partir de los 6 años, pero puede suceder a cualquier edad una vez alcanzada la madurez sexual. En hembras jóvenes se ha descrito especialmente en aquellas tratadas con progestágenos para inhibir el celo. Cualquier raza puede verse afectada. 

¿Qué síntomas pueden aparecer?

  • Distensión abdominal
  • Dolor abdominal
  • Descarga vaginal normalmente maloliente, mucopurulenta o sanguinolenta
  • Letargia
  • Falta de apetito
  • Aumento del consumo de agua
  • Aumento en la producción de orina
  • Vómitos, diarrea
  • Fallo renal
  • Poliartritis
  • Depresión, shock séptico
  • Coma, muerte

* Los signos clínicos se asocian a la presencia de septicemia y endotoxinas bacterianas. No es necesario que se cumplan todos los puntos. Podemos encontrar perras activas con secreción vaginal y otras que presentan vómitos sin que se observe secreción. A medida que la enfermedad progresa los síntomas van siendo más serios. Si el útero se rompe se produce una peritonitis séptica.

¿Qué hago?

Infección del útero en la perra-¿Qué hago?

En el caso de que nuestra perra no castrada presente cualquiera de estos signos de enfermedad debemos sospechar de una piómetra, aunque no veamos la típica descarga vaginal maloliente. Es muy importante no perder tiempo y acudir al veterinario de inmediato. Si nuestro veterinario habitual está cerrado debemos buscar un centro de urgencias cercano. Estamos ante una emergencia y cuanto antes se instaure el tratamiento más posibilidades tendrá de sobrevivir y las secuelas serán menores.

El pronóstico varía en función de la severidad de la enfermedad y de si ha afectado a otros órganos. La tasa de mortalidad puede llegar al 20% y aumenta a medida que la enfermedad progresa. Si se trata a tiempo el pronóstico suele ser favorable. Suelen necesitar cuidados intensivos.

¿Qué NO debo hacer?

  • No esperar a que mi veterinario abra al día siguiente
  • No medicar NUNCA sin control veterinario
  • No esperar a que se le pase sin hacer nada

¿En qué consiste el tratamiento?

Infección del útero en la perra-¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento dependerá siempre de cada caso y se aplica de forma individualizada. El veterinario explorará a la perra y evaluará el tipo y severidad de la infección. Será necesario hacer pruebas de imagen como radiografía o ecografía abdominal para tener el diagnóstico, y analíticas de sangre para valorar el estado general de la paciente, con especial atención al estado de hidratación, a la función del riñón y al nivel de infección en sangre. En ocasiones se realizan citologías vaginales y análisis de orina.

La piómetra supone un riesgo para la vida del animal y necesita acción veterinaria inmediata y un tratamiento agresivo. La paciente debe ser hospitalizada y monitorizada. Se administran fluidos y antibióticos de amplio espectro vía intravenosa. Tras la estabilización inicial del paciente se debe realizar la ovariohisterectomía, o retirada quirúrgica del útero y los ovarios.

Existen otras opciones en perras reproductoras de alto valor genético para evitar la cirugía pero estos tratamientos no suelen tener éxito a largo plazo y se deben cumplir una serie de requisitos, por lo que no se recomiendan. Si estamos ante una piómetra cerrada el tratamiento médico conservador está contraindicado en cualquier caso.

El tratamiento para la hiperplasia endometrial quística también es la ovariohisterectomía. 

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